SENTIMIENTOS DEL ALMA - 1943
2 de
enero de 1943 – Primer sábado
— Al
calor divino el alma se siente bien. En el corazón de Su esposa
Jesús tiene Sus delicias.
Amada,
amada, amada, prepárate para ir al Cielo. Hacia un año que Jesús
previno a su amada para la lucha, ahora
la
previene para el Cielo. El Cielo es rico, está lleno de encantos. El
premio es riquísimo, la corona es de piedras preciosas.
Hijita,
belleza de Jesús, dile a tu Padre espiritual, que todo lo va a
recibir del Cielo por este canal de Jesús. Jesús lo ama con toda la
locura del amor. Jesús le va a dar todo por su loquita de la
Eucaristía. Jesús le va a dar todo por aquella que él preparó y guió
hacia Él. ¡Qué premio, qué premio va a recibir de Jesús, aun estando
todavía en la tierra!.
Hija
amada, hija querida, de Jesús vas a recibir todas las gracias, todo
el amor que le pidas. Vas a dar el premio, vas a dar amor a todos
los que te son queridos. Vas a dar el premio y todas las gracias de
Jesús a tu médico y a todos los suyos. Jesús es riquísimo y hace
rica a Su esposa. Ella va a velar en el Cielo por aquellos que en la
tierra tanto cuidan de ella. Ella va a ser la joya riquísima, los
hilos de la tela que limpia a los pecadores. Los pecadores se
enriquecen y se salvan con la amada de Jesús.
— Oh
Jesús, Jesús, no soy digna de que digas estas cosas. No merezco oír
tus dulces palabras, pero, ya que te dignas hablarme así, óyeme:
Dame a
mi Padrecito, transforma el corazón de los hombres, tómame como
víctima por todos los que me hacen sufrir. Llévame al Cielo,
llévame, llévame, no me faltes con mi Padrecito, quiero verlo,
quiero abrirle mi alma. Confío en que no faltes a tus promesas, Te
juro que confío y todo lo espero de Ti.
— “Confía, confía, hijita, tu Jesús no te falta.
6 de
febrero – Primer sábado
— ¡Hija
mía, cómo es grande para contigo el amor de tu Jesús!
Jesús
le dio a su benjamina toda la riqueza de su Corazón. Jesús le dio a
la loquita de la Eucaristía todo el fuego divino que Lo abrasa.
Jesús es bello y en belleza transformó el corazón y el alma de su
esposa. Si el mundo conociera la belleza y riqueza de la amada de
Jesús, al verla se arrodillaría. La cubre toda la gracia divina, la
llena toda la riqueza del Cielo.
— Oh mi
Jesús, siendo yo tan mala, ¿Cómo es que te encantaste tanto de mí?
¿ya no
ves en mí mis miserias, ya olvidaste lo mucho que te ofendí?
— Jesus
olvidó todo, así como su loquita quiere que Jesús olvide los
crímenes de los pecadores. ¡Qué sublime son tus deseos, hija mía,
esposa querida! A la vista de esto, a la vista de tanta compasión,
Jesús tiene que perdonar a los pecadores.
— Sí,
Jesús mío, deseo que perdones, deseo que olvides todas las ofensas:
son tus hijos. Al considerar que costaron Tu sangre, no puedo
rechazar ningún sufrimiento por ellos.
— Hija,
no rechaces, y así Jesús todo lo acepta- Tu premio está pronto y la
corona está completa, los ángeles están con ella para coronarte,
ellos ansían, ellos quieren descender para colocártela.
— Oh mi
Jesús, ansío volar hasta Ti. Ansío dejar este mundo que tanto odio.
— Y no
vas a tardar en dejarlo, muchos te verán partir con nostalgia.
Dile a
tu Padre espiritual que está dentro de mi divino Corazón, dile que
Jesús le dice. Él es el maestro, es el guía, es siempre el director
y Padre espiritual de tu alma. Dile que tome a la letra todo que te
tengo dicho. Dile que quiero que su amor sea conocido. Dile a tu
médico que mi divino amor y mi divina gracia lo cubre. Dile que es
el amparo que le guardo a todos sus hijos: ellos son para mí, el
Cielo es de todos ellos. Recibe las caricias de tuya y mía querida
Madre, recibe las caricias de Jesús.
— ¡Gracias, Jesús! Gracias, Madrecita!
6 de
marzo – Primer sábado
— La
vida en el dolor, la vida en la paz y en el amor de Jesús. El amor
eleva el alma, la purifica, la santifica. Gozar de Jesús es gozar el
Cielo en la tierra.
Hijita,
hijita, Jesús te ama, Jesús te quiere en su Patria. Hijita, hijita,
Jesús te ama y te ama su Bendita Madre con la mayor locura de amor.
Tu lugar en el Cielo es junto a su trono. Tu corona brilla allá en
lo alto con todo el brillo y candidez. ¡Qué encantador lugar el tuyo
entre las vírgenes más puras! Da almas, da almas, da almas a tu
Jesús.
Da
fuego, da fuego, da fuego a tu Padre espiritual para que él lo de a
las almas. Jesús lo ama con todo el amor y le da toda la luz para
que las guíe y las conduzca. Dale a tu médico la bendición de Jesús
para él y para todos sus hijos. Hijita, dale a todos los que te aman
el fuego divino, el amor de Jesús. Amor que abrasa, amor que
consume, amor que es tu vida y será tu muerte.
Extiende y desparrama en la tierra el amor que será la salvación de
la pobre humanidad, de la humanidad corrompida, de la humanidad
culpable.
Hijita,
hijita amada, escucha a tu Madrecita querida:
— Te
amo, te amo y de doy la ternura y el amor de mi Santísimo Corazón.
Te doy mi pureza, te doy mi gracia; eres el encanto de Jesús, nada
te será negado tanto por Mí como por Él.
Pide,
pide, pide para que distribuyas. Recibe y da a todos los que te
aman, que también son amados por nosotros. Recibe y da a los
pecadores, Yo suspiro por que se reconcilien con mi Jesús, suspiro
por que todos se salven. Recibe las caricias de Jesús, recibe las
caricias de tu querida Madrecita.
— ¡Madrecita, Madrecita! Son tan dulces y tan tiernos tus cariñitos.
Muchas gracias, Jesús, muchas gracias, Madrecita, hagan de mí lo que
quieran.
24 de
marzo
Después
de la Sagrada Comunión
— A la
sombra de la Eucaristía. Este es el Alimento que engendra a las
vírgenes, a las más puras, a las más queridas y amadas de mi divino
Corazón. ¡Cuánto me debes, hija mía, cuánto me debes, hija amada, tú
y toda la humanidad, cuanto me deben por haber instituido este
Alimento sagrado! ¡Qué bien me siento, mi loquita, qué bien me
siento al abrigo de tu corazón! Encuentro en él toda la riqueza,
toda la pureza, que sólo a Él pertenece. Me doy a ti por amor, eres
mi paraíso en la tierra.
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